A LA REFLEXIÓN DE UN LOCO

Esa noche obsesiva, febril, que oculta negros elementos que incitados por la oscuridad pretender destruir la luz del día.

Esa noche, tenebrosa y oscura, que esconde y protege al maligno, que babeando de rabia envidiosa se precipita hacia los  primeros rayos de luz matutina, él pretende así meterse en el día y demostrar que la claridad no es real.

La noche sin importarle el temor que produce en los seres pequeños incita a los violentos a que demuestren que la luz puede matar al hombre, pero la llegada del día muestra el florecer de los más bellos nacimientos de hombres.

Esa oscura noche, siempre agazapada, oculta, esperando que el día yerre, prepara sigilosa a sus oscuros seguidores. Estos son mentes bebidas por la negra locura, dispuestas a meter la duda en indecisos amaneceres,

La noche quiere poseer aquello que solo pertenece a Dios. Esa oscuridad no quiere, pero debe entender que aceptando su lugar, amará y admitirá la de los demás. Que ser noche es hermoso si no pretende destruir el día.

No tiene que olvidar que, aun en su negro interior, existen bellos astros reflejo de la gran luz y alumbrarán a todo ser que lo desee. Que las sombras son rápidas, pero que la luz  siempre acaba reinando sobre el universo, al cual pertenece tanto lo oscuro como lo claro.

A la reflexión de un loco caminante enamorado de la verdad quiero acogerme hoy.

 

De La estrella de cristal