Decisión de Arturo

Arturo despertó con un sinfín de cartas sobre su pecho, sus ojos cansados se habían quedado cerrados sin percatarse de ello, no podía dejar de sentir la punzada de ansiedad en su interior, ¿cómo se había descuidado? Había leído cartas de diferentes estudiantes, distintos puños y letras pero con un mismo sentir.

-Pobres criaturas, -se dijo.

En su interior se censuraba:

-Si las hubiese contestado a tiempo, habría quitado la herida de la primera y hubiesen desaparecido las restantes como las ondas del agua tras un impacto. Si no hubiese estado preocupado por el daño que creí que me hacían, me habría dado cuenta de que estas criaturas no tenían un hombro espiritual donde apoyarse. Corregiré mi error si existió, contestaré, de modo general, cada cual tomará la salida que necesite en el momento que esté preparado para asimilarla.

Cuando vuelva a la Ciudad Blanca tomaré de la mano a los más pequeños, desde la raíz necesita alimento el árbol, jugaré entre ellos si me buscan y que cada cual tome lo que necesite.

Recordó a sus cuatro ahijados menores, ellos, hijos de unos hijos del alma, tendrían el sendero llano hasta que decidieran el que deseaban para su evolución. Espero, que tomen el que tomen, siempre tengan aquello que sea vital en sus vidas, así no llegarán a la desazón de las criaturas de este colegio.

Arturo siguió contestando. Había momentos en que creía ser duro con quien necesitaba aclaraciones pero estaban tan tercamente dolidos por unos hechos propios que era necesario que vieran sus actos a través de las líneas recibidas.

De El papá Mágico