Hay días en nuestra historia…

Manuela Clemente Martos. Taberno (Almería) 1987. Colaboradora en el Portal Educativo “Educapeques” (Grupo Gesfomedia – Madrid). Desde el 13/02/13 hasta el 23/09/13. Redactando artículos destinados a padres, profesores y todo tipo de educadores, en la escuela de padres del mismo portal educativo.https://www.educapeques.com/escuela-de-padres

Hay días en nuestra historia que merecen ser enmarcados. Bien sea por haber alcanzado algún objetivo, alguna meta, algún propósito…o puede que por todo lo contrario: por no haber conseguido absolutamente nada, después de una larga y tediosa espera…qué más da!, lo importante siempre es obtener ese mensaje que se esconde detrás de cada victoria, derrota o fracaso. A lo largo de mi vida, y pese a que soy joven, o me considero… (ya voy cumpliendo años)…he aprendido que los golpes duelen, pero que hay que saber encajarlos al estilo Balboa, sin dejar de avanzar.
Con cada uno de ellos, aprendes, tal vez más que con cualquier triunfo o éxito a lo grande.
Aprendemos, crecemos, abrimos los ojos…despertamos a la realidad, a la cruda, triste y
cruel realidad, donde tanto tienes, tanto vales…donde cualquier persona te puede fallar; donde nos vendemos al mejor postor o apariencia y donde, en definitiva, los valores son cada vez más escasos y extintos. Hay quien incluso se enferma al sentirse sometido a constantes golpes o avasallamientos vitales, personas que caen en depresión o en otras patologías …y sí,motivos les sobran; Pero siempre hay que sacar fuerza, de donde sea, porque la vida consiste es eso, en luchar. A veces me he preguntado por qué y para qué tanta lucha, si tampoco sabemos hasta dónde llegará nuestra corta trayectoria vital…pero siempre he encontrado la respuesta en las palabras de mi padre, MI PADRE, que cuando en alguna ocasión me ha visto a punto de tirar la toalla por algo, me ha recordado eso de «en la vida hay que luchar por algo». Y yo mirándole, con el ejemplo de lucha, constancia y superación que para mi supone su figura, me he armado de valor y he remontado cada vez que me he caído. Qué suerte de padres he tenido en la vida, cuántos mensajes y enseñanzas acumulados en mi mente, por sus palabras.
A pesar del cúmulo de días mejores y peores que podamos tener, se debe siempre mirar
al frente sin perder de vista aquellos motivos, que constituyen el motor de nuestros días:
personas que nos apoyan y nos roban sonrisas, o nos hacen reír; pequeñas satisfacciones que a la mayoría de humanos les pasan desapercibidas, como ver a una planta florecer o remontar de una sequía; los amaneceres que compartimos con nuestro amor más incondicional en el paseo matutino (quien tenga perr@, sabrá a qué me refiero). Y bueno, si al mundo perruno hacemos referencia, entonces podemos considerarnos las personas más afortunadas o «suertudas» del universo, pues contamos con la más fiel y leal de las compañías…
Pase lo que pase hoy, siempre saldrá el sol mañana, y es ese mensaje el que debe constituir nuestra conducta diaria de afrontamiento. Puede que hoy no haya sucedido lo que esperabas, puede que esa espera se haya hecho demasiado larga y tediosa, puede…; puede que te haya fallado alguien que nunca imaginaste; puede que hayas sufrido una decepción de esas que suponen un shock mental y estés intentando remontar poco a poco…;puede que hayas escuchado algo que no esperabas y te hayas parado a reflexionar acerca de la veracidad de ese mensaje y sus consecuencias…;sea como sea, el mundo es compartido y la lucha va a estar asegurada, pues pese a que parezca una utopía y una antigualla, la teoría de Darwin está más viva que nunca: siempre sobrevive el más fuerte.
Sobrevivamos pues! Luchemos!!, que para tirar la toalla siempre hay tiempo, y si la tiramos que sea por habernos secado el sudor para seguir continuando, avanzando y luchando.
Así que pase lo que pase hoy, siempre saldrá el sol mañana…