Deja tu caballo al paso

Cabalga en caballo blanco,

jinete de alto calibre,

que persiguen rus hallazgos

los que quieren destruirte.

No te pares en recodos

donde tu visión se templa,

que pueden quedar rescoldos

de una envidia traicionera.

Tu mirada siempre puesta

en los pasos venideros

que hilillos de la censura

se engarzan en tus cabellos.

Se esconden entre el ramaje

y la bruma mañanera,

aliada a los que saben

que eres luz, aunque no quieran.

Debes de aceptar, jinete,

si eres luz del mediodía,

que haces daño a quien pretende

absorberte en su alegría.

Entiende, jinete blanco,

que lucir es tu destino,

no pretendas ser el arco

del que en Dios tiene su sino.

Puede ser que el Dios que amas

contrario es del que te mira,

y hayas formado una llaga

creyendo entregar la vida.

Deja tu caballo al paso

y afloja bridas tirantes,

que puedes haber pisado

el pie de algún caminante.

No olvides, jinete humano,

pasajero es tu camino,

disfrútalo aceptando el paso

de andariegos que crees perdidos.

Puede que en noches oscuras

en tu veloz recorrido,

cruzaras lindes ajenas

usurpando otros caminos.

Deja tu caballo al paso

que largo es tu caminar,

disfruta sonido, paso,

y el canto de otra verdad.

No te aferres a la fusta

creyendo que tienes poder,

que puede ser la locura

quien ejecuta el hacer.

Ponte al trote cantarino,

si el camino lo permite,

disfrutando del amigo

que te busca y elegiste.

Pon tus pies sobre la tierra,

que descanse tu caballo

y paste en la primavera

en su valle deseado.

No eches de menos el otoño

o el invierno con su frío,

ni avives nunca el rescoldo

del fuego ya consumido.

No censures al que en tu grupa

subiste para aliviarlo,

no sabes si tú disfrutas

paz que por él ha llegado.

Como ves, jinete alado,

no eres mejor caballero

que aquellos que has ignorado

culpándolos de no ser buenos.

Que se inducen tempestades

usando a los elementos

para hacer cuanto se quiere

culpando a otros de ello.

Más vale vivir la vida