De Hacer consciente al que pena

El equilibrio, el temple, llega cuando intentamos poner bien aquello que creemos que está mal, en nosotros o en quien nos lo pida, sin olvidar que eso es organización divina dentro y fuera de nosotros. Pero, primero, tu alma, tu espíritu.

Todo el agua que calme la sed repartiremos por el mundo y en algún lugar, en algún momento, quien menos nos esperemos se sentirá saciado, puede que nos enteremos o puede que no, pero en nuestros momentos bajos, sentiremos un dulzor interno que nos envolverá desde algún rincón del mundo. Con las nuevas tecnologías tenemos una buena carretera, llévalas donde tu corazón te sienta.

Los sentimientos que sintamos llegarán a cualquier rincón del planeta y estos nos volverán como equipaje para la eternidad. Tenemos todo el día para enviar el nuestro, no importa a quién, pero si es para quienes no consideramos, cuenta más.