Creyendo que somos mejor

Tanto pedimos al cielo

que ilumine nuestros pasos,

que olvidamos, al tenerlo,

llorando por otro hallado.

Primero queremos vida

y que nos amen corazones,

exigiendo en la apatía

dominar otras razones.

Aquel  que ganó culpando

siempre tendrá una razón

para herir sueños y pasos

creyendo hacerlo mejor.

No pretender culpa ajena

para imponer nuestros actos,

nos trae la vida plena

y convivencia de pasos.

Dormir tirano interior,

usurpador de verdad,

es no imponer con dolor

lo que nos pudo salvar.

Una, dos, mil o más veces

en sus actos nos veremos,

repetiremos así haceres

hasta entender nuestros hechos.

Tanto se pide a la vida,

creyendo que somos mejores,

que el caos, tras la apatía,

besa nuestros corazones.

Tanto se le echa culpa

a aquél que ha errado en sus actos,

que la saña no ve nunca

que deseó ese calvario.

Por más verdad que creamos

que lleven nuestros movimientos,

se transformarán en violencia

si no aceptamos los hechos.

    Espejos de nuestra esencia

La sociedad no está perdida

Hoy cuando la elementalidad cree ganar o haber ganado. Hoy amanece, está el fuego rojizo de una luz que bulle por manifestarse como vol­cán en erupción. Atrás quedan los gritos elementales, la oscu­ridad de las demostraciones queriendo imponer la irrealidad de mentes con ansia de posesión e imposición.

La ternura, la limpieza de sentimientos, se aletargaron en el afán de prevalecer como sea por encima de todo como aceite sobre agua. A la elementalidad no le importa si en su excita­ción vehemente por demostrar, araña almas de verdad absoluta.

El elemento, pasadas sus eufóricas embesti­das, necesitará de dichas almas un aliento de aire que le ayudará a disfrutar un cielo del que dudará aunque se lo entreguen.                              .

Los medios de comunicación transmiten a la sociedad, o viceversa, unos comportamientos que hacen creer que todo vale. Los humanos que buscan una convivencia con valores se dis­traen defendiéndose o esquivando el fuego cru­zado hasta llegar a su barricada, su escudo, hasta llegar a comprender.

No importan los actos, palabras o pensa­mientos ajenos, estos son balas de fogueo que no harán herida si nuestro interior no disparó. También nos  prueban   para  ver  si  deseamos lo que queremos.  El dolor  nos  hará  crear  en la mente o en físico la agresividad que sin ser consciente llegará a quien creemos lo merece y puede ser, incluso, a seres que queremos pero para cuando ellos lloren habremos olvidado que abrimos la puerta que otros elementos cruzaron para herirlos.

La sociedad no está perdida, es un lugar donde nos han puesto para evolucionar cada uno donde necesita. Podríamos haber tenido una vida mejor, pero también peor, incluidas razas o países donde nuestras pruebas seguirían siendo las mismas.

Somos los humanos los que debemos aceptar y aceptarnos y entregar al mundo lo que de él es­peramos y todos podemos todo, pero cada cual en su limite aunque solo fuera pensando.

El paraíso lo crea quien lo  obtiene hacien­do participe a quien lo rodea, en ocasiones, con solo una sonrisa. Todo lo demás que impide transmitir ilusio­nes y sonrisas, aunque sean enfermedades, es humo que se vierte sobre la verdadera verdad para no aceptar que somos una partícula del Creador al que negamos a través de nuestras im­puestas limitaciones.

Que no nos distraigan los «no puedo», ¡pue­des!, solo has de ser tú mismo.

Extraído de Pensamientos líricos

¿DÓNDE FUE A BEBER LA CULPA?

 

¿Dónde fue a beber la culpa

que nunca calmó su sed

y un rosario de disculpas

formó nana para el ser?

¿Dónde abona sus raíces

esclavitud de amenazas

y humanos libres se sirven

los grilletes de sus almas?

¿En qué taller se ha creado

capote que baila al viento,

ocultando a los tiranos

sentimientos indefensos?

De Espejos de nuestra esencia

 

Destellos de luz

(7) Dentro de ti habita la esencia que te elevará, pon todos los medios para protegerla y ella te salvará.

(13) La libertad, la paz que disfrutas debe servirte para proporcionarla a otros, eso se consigue aceptando a los demás como son.

(18) Vivir expresando sentimientos puede traernos desilusiones humanas pero negarnos a ellos nos lleva a dormir el alma.

(32) Que la costumbre de tener no duerma en nosotros la ilusión por la vida.

(35) Que la calma nunca te falte allá donde se desarrolle tu convivencia.

Para no morir…

(7) No se deja de amar a quien se amó y viceversa.

(12) No te entretengas en divagaciones elementales que tan solo llevan a la permanencia sobre la apariencia.

(16) Vivir el regalo de la felicidad en la vida es fácil. Crearla para disfrute del entorno es más complicado.

(17) Despacio llegarás más lejos. A donde deseas.

(21) En tus horas altas no desprecies lo que despreciarías en tus horas bajas.

No lloraré como antaño

Por marcharte de mi vida

no dejaré de quererte,

daré gracias noche y día

el tiempo que pueda verte.

No lloraré ante el Eterno

pidiéndole explicaciones,

por haber gastado el tiempo

de unir nuestros corazones.

No forzaré la apatía

que hiere al débil que sube

y extenderé la alegría

que bebí cuando te tuve.

Tendré tres días de desgarro,

¡que se acostumbre el humano!,

es un tiempo de descanso

hasta hacer tu amor alado.

Así dejar en la tierra

la alegría, el placer,

y una estela consagrada

para poder renacer.

Dejad que bulla mi llanto,

que relaje mis sentidos,

para que pueda mi humano

hacer en paz mi camino.

No lloraré como antaño

culpando de no tenerte,

sería repetir los pasos

de vegetar en la muerte.

en el baúl de mis pasos

dejo guardada bandera,

fundiéndome en el abrazo

de unirme a todo en la tierra.

Renuncio a la moviola,

llorar por lo que no tengo,

así se alejan las sombras

de vivir de falsos hechos.

Por más guiños que me hagan

la apatía, el desamor,

no creeré en la mentira

de que me olvida el Creador.

 

A LA REFLEXIÓN DE UN LOCO

Esa noche obsesiva, febril, que oculta negros elementos que incitados por la oscuridad pretender destruir la luz del día.

Esa noche, tenebrosa y oscura, que esconde y protege al maligno, que babeando de rabia envidiosa se precipita hacia los  primeros rayos de luz matutina, él pretende así meterse en el día y demostrar que la claridad no es real.

La noche sin importarle el temor que produce en los seres pequeños incita a los violentos a que demuestren que la luz puede matar al hombre, pero la llegada del día muestra el florecer de los más bellos nacimientos de hombres.

Esa oscura noche, siempre agazapada, oculta, esperando que el día yerre, prepara sigilosa a sus oscuros seguidores. Estos son mentes bebidas por la negra locura, dispuestas a meter la duda en indecisos amaneceres,

La noche quiere poseer aquello que solo pertenece a Dios. Esa oscuridad no quiere, pero debe entender que aceptando su lugar, amará y admitirá la de los demás. Que ser noche es hermoso si no pretende destruir el día.

No tiene que olvidar que, aun en su negro interior, existen bellos astros reflejo de la gran luz y alumbrarán a todo ser que lo desee. Que las sombras son rápidas, pero que la luz  siempre acaba reinando sobre el universo, al cual pertenece tanto lo oscuro como lo claro.

A la reflexión de un loco caminante enamorado de la verdad quiero acogerme hoy.

 

De La estrella de cristal

 

 

 

 

La perfecta rigidez

¿Dónde se esconde la noche

al ceder las tempestades,

henchida de dar razones

demostrando cuánto vale?

¿En qué lugar se cobija

con sus nerviosos haceres,

ocultando su rabia e ira,

culpando a otros corazones?

¿Dónde tapa las censuras

la oscuridad del soberbio,

tras no aceptar que fue suya

la pena que forjó su seno?

¿Qué facilidad pasmosa

tiene el tapar sus errores,

la locura de quien piensa

que le causan sinsabores?

¿Con qué soltura perfecta

encandila a almas sencillas,

demostrando su proeza

alma que no crea vida?

Pobre humano dolorido

atado a falsas creencias,

cuando cree ha conseguido

ser más que en quien se refleja.

Vuelve a forzar capa ciega,

succionando luz materna

hasta que a culparla vuelva

demostrando que no es perfecta.

Perfecta es madre en la Tierra,

pura, la madre de amor,

si no quiere la soberbia

eclipsar a quien la alumbró.

La noche con la ceguera,

la soberbia con la ira,

se ocultan tras las tragedias

de mentes que se creen perfectas y son rígidas.

 

de Más vale vivir la vida