Destellos de luz

(7) Dentro de ti habita la esencia que te elevará, pon todos los medios para protegerla y ella te salvará.

(13) La libertad, la paz que disfrutas debe servirte para proporcionarla a otros, eso se consigue aceptando a los demás como son.

(18) Vivir expresando sentimientos puede traernos desilusiones humanas pero negarnos a ellos nos lleva a dormir el alma.

(32) Que la costumbre de tener no duerma en nosotros la ilusión por la vida.

(35) Que la calma nunca te falte allá donde se desarrolle tu convivencia.

Para no morir…

(7) No se deja de amar a quien se amó y viceversa.

(12) No te entretengas en divagaciones elementales que tan solo llevan a la permanencia sobre la apariencia.

(16) Vivir el regalo de la felicidad en la vida es fácil. Crearla para disfrute del entorno es más complicado.

(17) Despacio llegarás más lejos. A donde deseas.

(21) En tus horas altas no desprecies lo que despreciarías en tus horas bajas.

No lloraré como antaño

Por marcharte de mi vida

no dejaré de quererte,

daré gracias noche y día

el tiempo que pueda verte.

No lloraré ante el Eterno

pidiéndole explicaciones,

por haber gastado el tiempo

de unir nuestros corazones.

No forzaré la apatía

que hiere al débil que sube

y extenderé la alegría

que bebí cuando te tuve.

Tendré tres días de desgarro,

¡que se acostumbre el humano!,

es un tiempo de descanso

hasta hacer tu amor alado.

Así dejar en la tierra

la alegría, el placer,

y una estela consagrada

para poder renacer.

Dejad que bulla mi llanto,

que relaje mis sentidos,

para que pueda mi humano

hacer en paz mi camino.

No lloraré como antaño

culpando de no tenerte,

sería repetir los pasos

de vegetar en la muerte.

en el baúl de mis pasos

dejo guardada bandera,

fundiéndome en el abrazo

de unirme a todo en la tierra.

Renuncio a la moviola,

llorar por lo que no tengo,

así se alejan las sombras

de vivir de falsos hechos.

Por más guiños que me hagan

la apatía, el desamor,

no creeré en la mentira

de que me olvida el Creador.

 

A LA REFLEXIÓN DE UN LOCO

Esa noche obsesiva, febril, que oculta negros elementos que incitados por la oscuridad pretender destruir la luz del día.

Esa noche, tenebrosa y oscura, que esconde y protege al maligno, que babeando de rabia envidiosa se precipita hacia los  primeros rayos de luz matutina, él pretende así meterse en el día y demostrar que la claridad no es real.

La noche sin importarle el temor que produce en los seres pequeños incita a los violentos a que demuestren que la luz puede matar al hombre, pero la llegada del día muestra el florecer de los más bellos nacimientos de hombres.

Esa oscura noche, siempre agazapada, oculta, esperando que el día yerre, prepara sigilosa a sus oscuros seguidores. Estos son mentes bebidas por la negra locura, dispuestas a meter la duda en indecisos amaneceres,

La noche quiere poseer aquello que solo pertenece a Dios. Esa oscuridad no quiere, pero debe entender que aceptando su lugar, amará y admitirá la de los demás. Que ser noche es hermoso si no pretende destruir el día.

No tiene que olvidar que, aun en su negro interior, existen bellos astros reflejo de la gran luz y alumbrarán a todo ser que lo desee. Que las sombras son rápidas, pero que la luz  siempre acaba reinando sobre el universo, al cual pertenece tanto lo oscuro como lo claro.

A la reflexión de un loco caminante enamorado de la verdad quiero acogerme hoy.

 

De La estrella de cristal

 

 

 

 

La perfecta rigidez

¿Dónde se esconde la noche

al ceder las tempestades,

henchida de dar razones

demostrando cuánto vale?

¿En qué lugar se cobija

con sus nerviosos haceres,

ocultando su rabia e ira,

culpando a otros corazones?

¿Dónde tapa las censuras

la oscuridad del soberbio,

tras no aceptar que fue suya

la pena que forjó su seno?

¿Qué facilidad pasmosa

tiene el tapar sus errores,

la locura de quien piensa

que le causan sinsabores?

¿Con qué soltura perfecta

encandila a almas sencillas,

demostrando su proeza

alma que no crea vida?

Pobre humano dolorido

atado a falsas creencias,

cuando cree ha conseguido

ser más que en quien se refleja.

Vuelve a forzar capa ciega,

succionando luz materna

hasta que a culparla vuelva

demostrando que no es perfecta.

Perfecta es madre en la Tierra,

pura, la madre de amor,

si no quiere la soberbia

eclipsar a quien la alumbró.

La noche con la ceguera,

la soberbia con la ira,

se ocultan tras las tragedias

de mentes que se creen perfectas y son rígidas.

 

de Más vale vivir la vida

 

 

Aceptando camino

Inauguramos la categoría de audio poemas con esta declamación en la voz de la propia poetisa, Carmen Montero Medina, titulada Aceptando camino y que está incluida en la compilación Poemas al viento,  un recopilatorio de dieciséis piezas poéticas pertenecientes a la trayectoria poética de nuestra autora grabadas con las voces de Virtudes Larrosa, Vicente A. Fernández y Carmen Montero Medina, producido, mezclado y masterizado por el compositor Luis Alberto Naranjo en el estudio Blue Project Música.

 

 

A cambio no obtiene herida

No quisiera se veleta

girando al aire, al viento,

solo causar alegrías

a golpe de sentimientos.

No quisiera ser disfrute

de elementos disfrazados,

del morboso que pretende

en su sadismo anular mis pasos.

Me gustaría, aunque no sea

ola que bese la orilla,

calmar del calor la arena

sin que la censura me cause herida.

Me gustaría en mi camino

ser oxigeno de vida,

que hace feliz a los niños

y, a cambio, no obtiene herida.

de Espejos de nuestra esencia

Como se describe el amor

 

 

Ese día en que llegó el amor,

ella lo esperaba ilusionada,

ella sentía su presencia en el

aire que respiraba.

Se hacía mil preguntas y  a

ninguna se  contestaba.

Se sentía envuelta  por él,

como un regalo deseado, cada

segundo el fuego corría por su

piel, ella flotaba.

Sueños que pasaban junto a ella

que al pasar,  su corazón azoraba,

ella dibujaba su cara, su corazón,

la desdibujaba.

Sí,  había llegado a su corazón el

amor, que tanto anhelaba.

Solo faltaba la presencia del galán,

que ella tanto amaba, cuando llegó,

Lola Egea

vio en sus ojos  que él, también la

amaba.

A través de ti…

(4)El rey de la noche, la locura, tras una capa de apariencia, expresa miles de razones para no aceptar la responsabilidad que trae la claridad, el día.

(9)Unir tu voz a mis sentimientos servirá para alivio de las almas.

(12)Gracias por coronar con tu luz las portadas de mis sentimientos.

(13)Antes de pretender caminar, comprobad si estáis de pie.

(15)Música y voz, ambas volarán hasta las almas afines a las que acompañarán en el camino hacia su verdad.

(16)Solo la aceptación de nuestros actos pasados nos llevará a la luz que somos.

Qué poco amor le habré dado

Siempre en el alma, la duda

presta a morder la traición,

porque vi desde la cuna

la apariencia del amor.

Poner manos en el fuego

no debo, aunque lo quiera,

porque vendrían los miedos

a perder bellas quimeras.

Verdad que vas disfrazada

acallada por temores,

quien te marcó fue la zarza

que creció entre sinsabores.

Pobre zarza ya marchita

en camino solitaria,

olvidó que fue en su día

la inconsciencia que hizo daño.

Pobre zarza, pobre espina,

envuelta en vanas palabras,

induciendo a quien la mira

a que defienda demencia creada.

La ficción que crea tu mente

mezclada con los temores

se convierte en puñales

que inconscientes matan o hieren.

Se cree su verdad a medias

induciendo a que le hablen,

palabras envueltas en malicia

por si tiene que herir más tarde.

¡Qué poco amor le habré dado

creyendo abrirle camino,

que viene su eco lejano

diciendo que es falso el mío!

¡Qué afán tuve que no había

de ternura hacia mi humano

y provoqué en esta vida

la apariencia de sus actos!

¡Cuánto amor debo enviarle

quitando temores necios,

solo así puede salvarse

amor que se fue en el tiempo!

De Tener el Cielo en la Tierra