Como se describe el amor

 

 

Ese día en que llegó el amor,

ella lo esperaba ilusionada,

ella sentía su presencia en el

aire que respiraba.

Se hacía mil preguntas y  a

ninguna se  contestaba.

Se sentía envuelta  por él,

como un regalo deseado, cada

segundo el fuego corría por su

piel, ella flotaba.

Sueños que pasaban junto a ella

que al pasar,  su corazón azoraba,

ella dibujaba su cara, su corazón,

la desdibujaba.

Sí,  había llegado a su corazón el

amor, que tanto anhelaba.

Solo faltaba la presencia del galán,

que ella tanto amaba, cuando llegó,

Lola Egea

vio en sus ojos  que él, también la

amaba.

A través de ti…

(4)El rey de la noche, la locura, tras una capa de apariencia, expresa miles de razones para no aceptar la responsabilidad que trae la claridad, el día.

(9)Unir tu voz a mis sentimientos servirá para alivio de las almas.

(12)Gracias por coronar con tu luz las portadas de mis sentimientos.

(13)Antes de pretender caminar, comprobad si estáis de pie.

(15)Música y voz, ambas volarán hasta las almas afines a las que acompañarán en el camino hacia su verdad.

(16)Solo la aceptación de nuestros actos pasados nos llevará a la luz que somos.

Qué poco amor le habré dado

Siempre en el alma, la duda

presta a morder la traición,

porque vi desde la cuna

la apariencia del amor.

Poner manos en el fuego

no debo, aunque lo quiera,

porque vendrían los miedos

a perder bellas quimeras.

Verdad que vas disfrazada

acallada por temores,

quien te marcó fue la zarza

que creció entre sinsabores.

Pobre zarza ya marchita

en camino solitaria,

olvidó que fue en su día

la inconsciencia que hizo daño.

Pobre zarza, pobre espina,

envuelta en vanas palabras,

induciendo a quien la mira

a que defienda demencia creada.

La ficción que crea tu mente

mezclada con los temores

se convierte en puñales

que inconscientes matan o hieren.

Se cree su verdad a medias

induciendo a que le hablen,

palabras envueltas en malicia

por si tiene que herir más tarde.

¡Qué poco amor le habré dado

creyendo abrirle camino,

que viene su eco lejano

diciendo que es falso el mío!

¡Qué afán tuve que no había

de ternura hacia mi humano

y provoqué en esta vida

la apariencia de sus actos!

¡Cuánto amor debo enviarle

quitando temores necios,

solo así puede salvarse

amor que se fue en el tiempo!

De Tener el Cielo en la Tierra

EL SENTIR DE LA DECEPCIÓN

Manuela Clemente

 

 

 

 

 

Hay muchos tipos de personas en el mundo; están las que confían en otros sin más, las que confían después de un largo tiempo de conocimiento personal; las que son desconfiadas por naturaleza y las que son desconfiadas porque han aprendido a serlo. Si tuvieras que encasillarte dentro de uno u otro tipo de persona…¿por cuál te decantarías?. Yo lo tengo muy claro, creo que soy de las del primer grupo. Después de muchas decepciones sufridas, aún sigo creyendo en la bondad humana- ¿un error?- probablemente lo sea.

El ser humano es un soñador nato, soñamos despiertos, imaginamos y recreamos situaciones que nos gustaría que sucedieran, las disfrutamos y tratamos de alcanzarlas en nuestro mundo real. Esa es la razón por la que la mayoría, confiamos.

Confiamos en que el mundo es un lugar acogedor, un lugar que te empujará a conseguir tus metas; creemos que podremos alcanzar cualquier cosa que nos propongamos; que nuestros límites sólo son mentales…el mundo nos sonríe!!!, la sociedad nos acoge amablemente-¿verdad?- No me lo creo ni yo!. Pero aún así confiamos… Confiamos en que el dependiente de la tienda de nuestro barrio no nos va a engañar con los precios de los productos, que pagaremos por ellos lo más razonable; confiamos en que el del banco, ese que nos atiende con una sonrisa, hará por nosotros todo cuanto esté en su mano porque nuestro dinero esté a buen recaudo, total con esa sonrisa…qué interés va a tener él!!, seguro que hace perfectamente su trabajo, lo de que ni siquiera nos regale un calendario a primeros de año, es sólo una desafortunada coincidencia!

Y seguimos confiando en otras áreas vitales, en otras personas que de una forma u otra están en nuestra vida. Por eso, confiamos en la persona de la que nos enamoramos; depositamos nuestros sentimientos, temores, frustraciones, manías, complejos, sensaciones, opiniones, pensamientos…en su conocimiento; desnudamos nuestra alma… por eso…porque confiamos en que es la persona idónea, la que no nos defraudará jamás, nuestro “otro yo”…

Sin embargo, probablemente a ti también te haya pasado, llega un momento en que dejas de confiar. En que descubres que el de la tienda engorda los precios de algunos productos a su beneficio; que el del banco, mira por sus intereses y pasa de ti y de lo que le pueda pasar a tu dinero; que tu pareja, con quien has compartido cada parte de tu ser, ya no es quien creías que era. Y de pronto te encuentras en una encrucijada de decepción, sientes que estabas equivocado, que el mundo no es un lugar tan amable, que los buenos no siempre son tan buenos ni ideales; y los malos no son tan peligrosos ni temibles; de repente sientes un escalofrío, algo que mina tu motivación por absolutamente todo y es que de repente lo que ha cambiado, ha sido el prisma por el cual mirabas la vida, sentías el mundo.

De repente, has cambiado tú.

Decisión de Arturo

Arturo despertó con un sinfín de cartas sobre su pecho, sus ojos cansados se habían quedado cerrados sin percatarse de ello, no podía dejar de sentir la punzada de ansiedad en su interior, ¿cómo se había descuidado? Había leído cartas de diferentes estudiantes, distintos puños y letras pero con un mismo sentir.

-Pobres criaturas, -se dijo.

En su interior se censuraba:

-Si las hubiese contestado a tiempo, habría quitado la herida de la primera y hubiesen desaparecido las restantes como las ondas del agua tras un impacto. Si no hubiese estado preocupado por el daño que creí que me hacían, me habría dado cuenta de que estas criaturas no tenían un hombro espiritual donde apoyarse. Corregiré mi error si existió, contestaré, de modo general, cada cual tomará la salida que necesite en el momento que esté preparado para asimilarla.

Cuando vuelva a la Ciudad Blanca tomaré de la mano a los más pequeños, desde la raíz necesita alimento el árbol, jugaré entre ellos si me buscan y que cada cual tome lo que necesite.

Recordó a sus cuatro ahijados menores, ellos, hijos de unos hijos del alma, tendrían el sendero llano hasta que decidieran el que deseaban para su evolución. Espero, que tomen el que tomen, siempre tengan aquello que sea vital en sus vidas, así no llegarán a la desazón de las criaturas de este colegio.

Arturo siguió contestando. Había momentos en que creía ser duro con quien necesitaba aclaraciones pero estaban tan tercamente dolidos por unos hechos propios que era necesario que vieran sus actos a través de las líneas recibidas.

De El papá Mágico

Cuando sufras sin mí…

(4) Tenéis el deber y la responsabilidad de ser felices donde queráis y con quien queráis, lo habéis ganado, aun sin ser conscientes.

(7) Sigue fiel a tu mirada interior, ella te guiará donde donde y hacia quien quieras.

(10) La imitación es un principio de ser, tras eso, sé tú mismo.

(32) Corazón que no palpita con vientos de libertad, triste enmudece y no repica ni extiende eco de libertad.

 De Nuestro tiempo es limitado

(3) Aquel que no acepta sus errores, camina con la pretensión de ser lo que no podrá.

(16) Hablad, pero guardad las armas.

(42) Si todos los llamados cuerdos se pusieran de acuerdo en calmar la ira de prevalecer, dejarían de existir los locos.

(45) Ser y tener es saborear cada momento dando gracias por la oportunidad de un nuevo día para manifestarnos formando ilusiones nuevas.

 

Hay días en nuestra historia…

Manuela Clemente Martos. Taberno (Almería) 1987. Colaboradora en el Portal Educativo “Educapeques” (Grupo Gesfomedia – Madrid). Desde el 13/02/13 hasta el 23/09/13. Redactando artículos destinados a padres, profesores y todo tipo de educadores, en la escuela de padres del mismo portal educativo.https://www.educapeques.com/escuela-de-padres

Hay días en nuestra historia que merecen ser enmarcados. Bien sea por haber alcanzado algún objetivo, alguna meta, algún propósito…o puede que por todo lo contrario: por no haber conseguido absolutamente nada, después de una larga y tediosa espera…qué más da!, lo importante siempre es obtener ese mensaje que se esconde detrás de cada victoria, derrota o fracaso. A lo largo de mi vida, y pese a que soy joven, o me considero… (ya voy cumpliendo años)…he aprendido que los golpes duelen, pero que hay que saber encajarlos al estilo Balboa, sin dejar de avanzar.
Con cada uno de ellos, aprendes, tal vez más que con cualquier triunfo o éxito a lo grande.
Aprendemos, crecemos, abrimos los ojos…despertamos a la realidad, a la cruda, triste y
cruel realidad, donde tanto tienes, tanto vales…donde cualquier persona te puede fallar; donde nos vendemos al mejor postor o apariencia y donde, en definitiva, los valores son cada vez más escasos y extintos. Hay quien incluso se enferma al sentirse sometido a constantes golpes o avasallamientos vitales, personas que caen en depresión o en otras patologías …y sí,motivos les sobran; Pero siempre hay que sacar fuerza, de donde sea, porque la vida consiste es eso, en luchar. A veces me he preguntado por qué y para qué tanta lucha, si tampoco sabemos hasta dónde llegará nuestra corta trayectoria vital…pero siempre he encontrado la respuesta en las palabras de mi padre, MI PADRE, que cuando en alguna ocasión me ha visto a punto de tirar la toalla por algo, me ha recordado eso de “en la vida hay que luchar por algo”. Y yo mirándole, con el ejemplo de lucha, constancia y superación que para mi supone su figura, me he armado de valor y he remontado cada vez que me he caído. Qué suerte de padres he tenido en la vida, cuántos mensajes y enseñanzas acumulados en mi mente, por sus palabras.
A pesar del cúmulo de días mejores y peores que podamos tener, se debe siempre mirar
al frente sin perder de vista aquellos motivos, que constituyen el motor de nuestros días:
personas que nos apoyan y nos roban sonrisas, o nos hacen reír; pequeñas satisfacciones que a la mayoría de humanos les pasan desapercibidas, como ver a una planta florecer o remontar de una sequía; los amaneceres que compartimos con nuestro amor más incondicional en el paseo matutino (quien tenga perr@, sabrá a qué me refiero). Y bueno, si al mundo perruno hacemos referencia, entonces podemos considerarnos las personas más afortunadas o “suertudas” del universo, pues contamos con la más fiel y leal de las compañías…
Pase lo que pase hoy, siempre saldrá el sol mañana, y es ese mensaje el que debe constituir nuestra conducta diaria de afrontamiento. Puede que hoy no haya sucedido lo que esperabas, puede que esa espera se haya hecho demasiado larga y tediosa, puede…; puede que te haya fallado alguien que nunca imaginaste; puede que hayas sufrido una decepción de esas que suponen un shock mental y estés intentando remontar poco a poco…;puede que hayas escuchado algo que no esperabas y te hayas parado a reflexionar acerca de la veracidad de ese mensaje y sus consecuencias…;sea como sea, el mundo es compartido y la lucha va a estar asegurada, pues pese a que parezca una utopía y una antigualla, la teoría de Darwin está más viva que nunca: siempre sobrevive el más fuerte.
Sobrevivamos pues! Luchemos!!, que para tirar la toalla siempre hay tiempo, y si la tiramos que sea por habernos secado el sudor para seguir continuando, avanzando y luchando.
Así que pase lo que pase hoy, siempre saldrá el sol mañana…

Aforismos de Los buenos también se enfadan

 

Cuando en tu taza puedas disfrutar el elixir de vida, no niegues un sorbo a quienes crees que no lo merecen. Comparte con alegría lo que tal vez tengas para que otro disfrute ese sorbo y al negárselo tampoco lo puedas disfrutar tú.

                                                                          Los buenos también se enfadan

 

La palabra, no, en nuestra vida puede engendrar tanta o más positividad que un sí. Depende de la imposición o el deseo de quien usa las palabras.

                                                                           Los buenos también se enfadan

De Cuando sufras sin mí…

(37)   En los cruces de caminos, me inunda de amor ver cómo nuestras huellas se mezclan hacia una misma meta.

(52)   Corazón que no palpita con vientos de libertad, triste enmudece y no repica ni extiende eco de libertad.

(63)   Cuando sientas el desamor ajeno, que tus manos hagan feliz a quien te rodea, en ello estará tu paz futura.

(64)   Que tus temores no te empujen al nerviosismo que te hará distanciarte de quien pretende tu amistad.